
Causas del cabello dañado
Existen diversos factores que contribuyen al deterioro de la salud capilar. Entre los más comunes están:
- Uso excesivo de herramientas de calor: Secadores, planchas y rizadores pueden deshidratar y debilitar la fibra capilar.

- Tratamientos químicos agresivos: Tinturas, decoloraciones, alisados o permanentes pueden dañar profundamente el cabello.
- Exposición ambiental: El sol, el viento, la contaminación y el agua salada o clorada pueden afectar su estructura.
- Falta de hidratación y cuidado: Usar productos inadecuados o no tener una rutina de cuidado puede empeorar su estado.
- Alimentación deficiente: La carencia de vitaminas y minerales esenciales afecta el crecimiento y la fuerza del cabello.
- Estrés o problemas hormonales: Estos pueden influir en la caída y en la calidad del cabello

Diagnóstico: ¿Cómo saber si mi cabello está dañado?
Realiza estas pruebas sencillas para identificar el estado de tu cabello:
- Prueba de elasticidad: Toma un mechón de cabello húmedo y estíralo suavemente. Si se rompe con facilidad o no vuelve a su forma original, tu cabello está débil.
- Prueba de porosidad: Coloca un cabello en un vaso con agua. Si flota, tu cabello tiene baja porosidad; si se hunde rápidamente, tiene alta porosidad y necesita hidratación.
- Inspección visual y táctil: Observa el brillo, la suavidad y las puntas abiertas. Si luce opaco, áspero o con muchas bifurcaciones, necesita atención.

¿Por qué ocurre el daño capilar?
El cabello está compuesto principalmente de queratina, una proteína que lo protege de agresores externos. Cuando los cuidados son insuficientes o las agresiones son constantes, esta barrera se debilita. Factores como el exceso de calor, químicos agresivos y falta de nutrientes afectan su estructura, provocando sequedad, debilidad y caída.

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Porque cuando te cuidas a ti misma, todo brilla un poco más.
Consejos para cuidar tu cabello y devolverle la salud
- Hidrátalo regularmente: Usa mascarillas nutritivas, como las que contienen aceites naturales o ingredientes como queratina y colágeno.
- Usa protectores térmicos: Antes de usar herramientas de calor, aplica un protector para minimizar el daño.
- Evita tratamientos agresivos: Si es necesario, elige opciones más naturales como la nanoplastia u otros tratamientos orgánicos.
- Lava tu cabello con productos adecuados: Opta por shampoos y acondicionadores libres de sulfatos y específicos para tu tipo de cabello.
- Corta las puntas regularmente: Esto evitará que las puntas abiertas se extiendan.
- Protégete del ambiente: Usa sombreros o productos con filtro UV para protegerte del sol y del cloro.




